11 jul. 2014

Corvus, de Paul Kearney


¡Saludos!
Vengo hoy con otra reseña literaria. En los últimos tiempos he entrado en furia lectora, supongo que en previsión del nacimiento de mi princesa guerrera, lo cual destruirá mi tiempo libre, así que me he terminado la novela Corvus, de Paul Kearney, el segundo libro perteneciente a la Trilogía de los Macht.
 
Personalmente descubrí a este autor con sus Monarquías de Dios, su pentalogía de novelas de “fantasía histórica”. Digo esto porque, aunque los mundos en los que Kearney basa sus libros son, aunque ficticios, fuertemente influenciados por nuestra historia real, de modo que, en las Monarquías de Dios, donde se enfrentan dos facciones de creencias religiosas diferentes, podría verse claramente el conflicto entre cristianismo y las religiones árabes.
Y en este caso, los Macht sería un trasunto del pueblo griego, gente bien entrenada, que viven en ciudades-estado independientes, y para los que la batalla es algo tan natural como respirar. Sus mejores guerreros son poseedores además de unas armaduras místicas, la Maldición de Dios o Don de Antimone, que les otorga un gran respecto allá donde van.
Estos macht viven enfrentados a un enormísimo Imperio, el Kufr, en el que podemos ver claramente reflejado a los persas de la antigüedad.
Bien, en el primer libro de la trilogía, los Diez Mil, el autor nos relata su particular visión de la Anábasis de Jenofonte, donde un ejercito mercenario de los match es contratado por un príncipe kufr para derrotar a su hermano el emperador. Sin querer contar demasiado del libro, digamos que la cosa no sale tan bien como debería, y los soldados se ven obligados a retirarse a través de muchos kilómetros en tierras enemigas, luchando a cada paso por su vida, en una gesta heroica que perdurará en la memoria de sus rivales.
Pues en este segundo libro, nos encontramos al protagonista del primero, Rictus de Isca, ahora un veterano líder de los mercenarios Cabezas de Perro, que ha adquirido una gran fama entre los match por la odisea que lideró veinte años atrás para escapar del imperio kufr a sangre y fuego.
Rictus, a diferencia del primer libro, donde era un joven impulsivo y arrojado, ha notado el paso de los años sobre él. Está cansado de esta vida, y una parte de él quiere dejarlo todo y vivir con su familia, pero en su interior, sabe que la guerra es su vida.
En medio de esta dicotomía espiritual, aparece Corvus. Un misterioso muchacho que ha conquistado nadie sabe muy bien cómo, el este de los territorios match. Los rumores se disparan alrededor del joven soñador, y Rictus no puede mantenerse al margen, con lo cual se ve metido hasta el fondo en un nuevo jaleo arrastrado por el carisma de Corvus.
Por lo que he visto en la novela, Corvus vendría a ser un Alejandro Magno. Un chico joven, con talento para la batalla, carismático, que sabe hacerse querer por sus hombres… y tal y como termina la novela (aunque no voy a soltar spoilers) creo que está bastante claro por donde van a ir los tiros de la tercera y última.
Me gusta mucho como escribe Kearney. Es sencillo, directo, casi diría que marcial. Se nota que disfruta en las situaciones de batalla, y creo que describe de forma magistral lo que ocurre durante los combates, los movimientos de tropas, la sensación de los guerreros en medio de las falanges, el sudor y la sangre, el miedo y lo importante que es la moral en estos casos.
Vamos, que podría perfectamente dedicarse a escribir literatura histórica sin ningún tipo de problemas. Quizá si pudiera reprochársele algo, podría ser que no suele profundizar en los personajes. A Rictus por ejemplo lo conocemos ya de la novela anterior, pero cuando termina esta, te queda la sensación de que apenas hemos atisbado en el misterioso Corvus.
Es un autor que suele ir al grano, lo cual también me gusta. No se pierde con paja innecesaria, sino que sabe lo que quiere contar y cómo lo quiere hacer, lo cual a veces es de agradecer, sobre todo con la manía que impera últimamente de alargar las novelas hasta el infinito y más allá con cosas que realmente no importan a nadie, con Martin y Rothfuss como máximos exponentes. Soy consciente de que me meto mucho con Martin, pero es que es pensar en lo que hacen autores como Weeks, Sanderson y demás, y me enveneno XD.
Creo que es uno de esos autores que tienen mucha menos repercusión de la que se merece, y tampoco ayuda el precio de los libros. Sé que Alamut ha tenido problemas a la hora de editar los libros, porque no se vendía lo suficiente, pero la verdad que esos precios no ayudan.
De hecho, probablemente, si no fuera porque conocía al autor e iba sobre seguro, no habría comprado los libros, así que imagino que mucha gente será igual. Así que si puedo aportar mi granito de arena para que la gente conozca a Kearney, lo haré.
Si os gustan las novelas de corte bélico, os gustará esta trilogía. Ya comentaré la conclusión de la misma cuando lea Reyes del Amanecer.
¡Nos leemos!
 

8 jul. 2014

Steelheart, de Brandon Sanderson

¡Saludos!

Después de mucho tiempo, vuelvo al blog con una mini reseña/opinión acerca de uno de los últimos libros que he leído, en este caso, Steelheart, del prolífico autor Brandon Sanderson.


Este hombre está cogiendo bastante fama entre los aficionados a la fantasía, principalmente por las originales reglas de magia que presenta en cada libro, y sobre todo, por su capacidad para escribir cantidades ingentes de novelas manteniendo una calidad más que notable.

El tipo tiene en su página web una barra de progreso  que va modificando a medida que va escribiendo. Actualmente tiene 3 novelas al 100% y una al 20% y esto el último año. Una auténtica pasada, ya podrían aprender otros (ejem, ejem Martin)

De él había leído su novela Elantris, y creo recordar que el primero de la trilogía Nacidos de la Bruma. Me gusta como escribe, pero tampoco me mata, un poco como me pasa con el nuevo fenómeno de la fantasía, Abercrombie.  Pero como me llamó la temática, le di una oportunidad.

Texto de Contraportada:
Diez años atrás, Calamity irrumpió en la ciudad en la forma de una explosión en el cielo que otorgó a algunos seres poderes extraordinarios. A estos se los empezó a llamar Épicos, y pronto subyugaron a la población empleando sus increíbles poderes con el afán de gobernar la voluntad de los hombres y conquistar el mundo. Ahora, un tirano y furioso Épico llamado Steelheart se ha proclamado dueño y señor de la ciudad de Chicago Nova. De él se dice que es invencible; ninguna bala puede hacerle daño, ninguna espada puede atravesar su piel, ningún fuego quemar su cuerpo. Nadie se atreve a desafiarlo… Nadie salvo los Reckoners, un grupo clandestino que no goza de poderes pero sí de una férrea disciplina, conseguida tras pasarse la vida estudiando el comportamiento de los Épicos con el objetivo de hallar sus puntos débiles y poder así exterminarlos. El joven David Charleston se unirá a ellos con el fin de vengar la muerte de su padre a manos de Steelheart. Los Reckoners quieren venganza, y el chico tiene una cualidad que le distingue del resto: sabe que el Épico no es invencible. David es el único que ha visto sangrar a Steelheart.

Efectivamente. Superhéroes. Bueno, más que superhéroes, tíos con poderes extraordinarios. De hecho, el tal Steelheart, que va con capa, es superfuerte, invulnerable y lanza rayos de energía, es un “homenaje” muy claro a Superman, y como él, tantos otros que están desperdigados por la novela.

La diferencia entre este libro y los comics habituales es que, en este caso, todos los Épicos son supervillanos. No existen los héroes, aquí el poder corrompe, y como dice el texto, se reparten el mundo como auténticos tiranos. En el libro explican un poco el por qué ocurre esto, de hecho, hay una facción que aún espera la llegada de Épicos Heróicos, pero mientras, los vemos cometer atrocidad tras atrocidad sin una pizca de remordimiento.

Sólo los Reckoners se oponen a estos, pero es muy difícil luchar contra los épicos, puesto que, aunque todos tienen una debilidad, es muy difícil averiguarla, ya que obviamente guardan celosamente el secreto. Y no, no hablamos de kriptonita, hablamos de cosas del estilo a que un épico sólo puede morir si le atacan un número determinado de personas a la vez, o si le ataca una persona con justo 37 años. Vamos, casi imposible de descubrir, salvo por pura suerte.

Pues el librito de marras, pese a su sencillez, me ha enganchado de mala manera. Me lo he pegado del tirón, en apenas dos día, en los que he ido conociendo a los Reckoners, cada uno de ellos con sus propias particularidades, desde el excéntrico Cody, al creyente Abraham, o el misterioso Profesor.

La novela es trepidante, una aventura constante, salpicada de acción, al estilo comiquero, pero aún así, tiene algún que otro giro de guión de esos que te dejan con la boca abierta.

Si te gustan los superhéroes, aunque estos sean un poco particulares, probablemente te guste el libro. De hecho, hace que me pregunte por qué no es un género que se estile más, dada la fama actual de los supers (sólo conozco la genial Mundo de Dioses, de Rafael Marín, y alguna novela adaptando eventos Marvel)

Por mi parte, esperaré con ansia al segundo, que se quedó con un cliffhanger bastante potentillo.

¡Nos vemos!