2 jun 2011

La Maldición de Hilena


¡Saludos a los Viajeros!

Después de uno de mis acostumbrados períodos de inactividad, retomo el blog con una nueva reseña literaria, en este caso, para hablar de un autor de mi tierra, aficionado como muchos de los nuestros a la fantasía.

Me estoy refiriendo a Rayco Cruz, autor de las novelas La Sombra de Pranthas, y de la que hoy nos ocupa, La Maldición de Hilena, ambas protagonizadas por el estoico hechicero Árgoht Grandël. Os dejo la foto de la portada y el texto de la contraportada:






“ En el lugar menos esperado, el poderoso hechicero Árgoht Grandël es atacado y herido de gravedad. Sólo la ayuda de tres guerreras legendarias evita su muerte. A partir de ese momento, se verá envuelto en una aventura inesperada que le hará recorrer el sur de Thera en una carrera contrarreloj para salvar su vida mientras trata de saldar su deuda ayudando a las guerreras en su misión: encontrar el objeto sagrado que llaman 'La Maldición de Hilena' y destruir a su poseedor.”
La Maldición de Hilena, o LMdH, si seguimos la moda de las siglas, no es una secuela al uso. Sí, efectivamente, es una continuación de las aventuras del hechicero Árgoht, pero situada en un marco temporal posterior, varios años después de lo ocurrido en el primer libro. Y al igual que el primero, es una historia autoconclusiva.

Como si de una película se tratara, la novela nos cuenta una vivencia más, una nueva aventura de su protagonista, y todas las tramas planteadas quedan perfectamente atadas, aunque no decaiga el interés en conocer el futuro de Árgoht.

La verdad es que encontrar una novela con su principio y su final, es un agradable soplo de aire fresco para la fantasía, acostumbrada a trilogías, tetralogías, pentalogías, y el resto de –logías, eternas, que parecen no tener fin, por muy buenas que estas sean (léase mi querido G. Martin…)

Me gustaría destacar, en este inicio, la importancia del Destino, así con mayúsculas, en la vida de los hechiceros. Todo mago tiene un Destino “fijado”, y durante su vida, irá viviendo una serie de situaciones, llamadas Claves, que lo encaminan hacia ese Destino, ese fin para el cual está en Thera. Obviamente, no todos consiguen alcanzar su Destino.

Además, también es de vital importancia entender la relación que tienen los hechiceros con lo que el autor denomina La Madre, la fuente de sus poderes. Los practicantes de la magia pueden entrar en contacto con la Madre mediante algunos rituales y meditación, y una vez unidos con ella, se recuperan más rápido, e incluso pueden recibir mensajes, y visiones de un futuro.

Pues bien, en el inicio de la aventura, Árgoht siente un “pálpito”, una premonición, que lo impulsa a volver a su hogar. Como es lógico, el hechicero es consciente de la importancia de sus instintos, Una vez allí, una serie de circunstancias, hacen que su vida corra peligro, y conozca a tres guerreras procedentes de Krahedia, una suerte de amazonas, cuya habilidad para la batalla es casi legendaria. Juntos, parten a la búsqueda de un hombre, que tiempo atrás robó un objeto sagrado para las guerreras, conocido como la Maldición de Hilena.

Podríamos destacar dos tramas principales en la novela. La primera de ellas, la que envuelve al hechicero y sus tres aguerridas acompañantes, es la más interesante con diferencia. El carisma de Árgoht es notable, y si bien en la primera novela, pensé que era muy parecido a un famoso brujo, Geralt de Rivia, en esta segunda novela se ponen de manifiesto las notables diferencias que hay entre ambos personajes.

Los puntos fuertes del autor se hacen de notar en esta trama, situaciones y personajes interesantes y bien perfilados, acción intensa y discusiones entre los protagonistas, todo expresado con un lenguaje directo, pero con la suficiente emoción como para que existan momentos ciertamente memorables, que me abstengo de poner aquí para no soltar ningún SPOILER.

La segunda trama, que tiene que ver con la princesa Loena, pierde a mi parecer un poco de fuelle. Ojo, no es mala ni mucho menos, y es necesaria para comprender la totalidad de la historia, y las virtudes del autor siguen estando ahí, pero los protagonistas no son tan interesantes ni carismáticos. Aún así, no se hace aburrida ni pesada en ningún momento.

A medida que nos acercamos al final de la novela, y las tramas se van complicando, se nos presentan algunos giros de guión bastante imprevisibles y sorprendentes, lo cual no hace sino acentuar las buenas sensaciones que me transmite la obra. Tengo que contenerme para no contar algunos de los pasajes, que son ciertamente muy buenos.

Además, al terminar la novela, que por cierto, cuenta con casi 700 páginas, Rayco ha conseguido algo muy importante, y es que el lector se quede con ganas de saber más sobre Thera, y sobre todo sobre el sombrío destino que parece le depara a Árgoht hasta alcanzar su destino.

Importante destacar que el autor es usuario habitual del foro Ábrete Libro, cuyo link podéis encontrar a la derecha, en la lista de enlaces. Allí podéis comentar pasajes y detalles de la novela, así como preguntar cualquier cosa. Queráis o no, mola eso de poder hablar directamente con el autor de una obra.

Mis conclusiones son, como podéis ver, muy positivas. Si ya la primera novela me gustó, aunque quizá era algo más “normal”, o más “típica” a pesar de sus diferencias, en esta se nota un potente salto de calidad, tanto a nivel narrativo como de trama y de profundidad de personajes y el mundo en el que habitan.

Vamos, recomendada sin dudarlo! Y encima un autor nacional, qué más podemos pedir.

Mi nota: 7,8

6 abr 2011

Camelot

¡Saludos a los Viajeros! Ayer estuve viendo los dos capítulos emitidos de la nueva serie del canal Starz (la misma de la magnífica Spartacus), basada en la leyenda del Rey Arturo, llamada Camelot. Bueno, siendo seguidor de los Mitos Artúricos, con la campaña de Pendragón a medias y tal, podéis imaginaros las ganas con las que esperaba esta serie, máxime si tenemos en cuenta que la predecesora de la misma fue, como ya dije, la gloriosa y espectacular Spartacus, y su precuela, que dejaban el listón muy, pero que muy alto.



Bien, pues lo primero que tengo que decir, es que Camelot no es Spartacus. Olvidaos de escenarios sepia por ordenador, al estilo 300, y de los chorros de sangre salpicando la pantalla. Hay sangre, sí, y batallas, pero todo en unos exteriores preciosos, tal y como corresponde a los mitos artúricos (además, la serie es grabada en Irlanda, y eso se nota).

También tenemos sus buenas raciones de sexo, pero por ahora, no es tan exagerado como en la serie sobre el famoso gladiador romano. En cuanto a ambientación, vestuario y demás, impecable. Ni un reproche. Se aproxima a la visión más actual de Arturo, por ahora, nada de resplandecientes armaduras, sino más bien estilo celta, más cercano a la Edad Oscura britana.

La trama de los primeros capítulos, también me ha gustado mucho, como presentación de los personajes y demás, con muy buen ritmo, sus dosis de acción, y algunos giros de trama sorprendentes, que no me esperaba. Debo decir que han cambiado algunas cosas de la leyenda original, pero nada especialmente sangrante (bueno, la parte de Excalibur…). Básicamente, sitúa la acción al final del reinado de Uther, su muerte, y la lucha del joven Arturo por mantener el trono britano.

Ahora vamos con los personajes: Primero que nada… ¿En qué coño estaban pensando los directores de casting cuando eligieron a Arturo? Es que, sin entrar a valorar sus capacidades actorales, casi que pego yo más como Arturo que el tipo que han elegido. Delgado, con pinta de primo, no sé, es que jamás de los jamases me lo imaginaría como Arturo. Vale, se supone que es joven, y puede evolucionar, pero que no, que la cagaron a saco. Lo dicho anteriormente se puede aplicar a Ginebra. Vale, la chica es mona, pero para mí, no es una buena elección, no representa la fuerza interior que se le presupone a Ginebra.

Pero a cambio, acertaron de pleno con el resto. Mención especial para Morgana, interpretada por Eva Green. Genial, magnífica, bestial… no tengo adjetivos. La chica se come con papas al resto de intérpretes de la serie. A pesar de su belleza, transmite una sensación de maldad, de ambición, sus escarceos con la magia negra… uff, definitivamente el personaje de la serie.

A continuación, Merlin. Reconozco que cuando vi las fotos de Joseph Fiennes pensé... “¿Qué demonios le han hecho a Merlin?”, pero me ha sorprendido muy gratamente. Fiennes interpreta a un Merlin consagrado a una misión, debido a una visión mágica, un consejero misterioso, firme y casi agresivo, que mola mucho, sobre todo los gestos y ademanes que hace el actor, la verdad es que me ha encantado.

Me ha gustado especialmente cómo han tratado el tema de los poderes del hechicero. Nunca se ven, y él mismo trata de quitarles importancia, hablando con acertijos y desviando la atención. Pero en el fondo, se van dejando caer ciertos “detalles” en el que podemos entrever el poder del druida de Britania.

SPOILER

Me ha encantado el momento en el que la Reina Igraine, la viuda de Uther, le dice: Recuerdo cuando os llevasteis a mi hijo, hace 20 años. ¿Cómo es posible que sigáis igual que ese día? Y Merlín la mira, sonríe y dice… ¡¡Eso es Imposible!!

FIN SPOILER

El resto de secundarios cumple muy bien su papel. La Reina Igraine, un breve James Purefoy (el Marco Antonio de Roma) encarnando a un salvaje Rey Lot, el joven Sir Kay, el padre adoptivo de Arturo, Sir Ector, etc.

En definitiva, la serie no es tan espectacular a priori, pero si obviamos el horrible actor que hace de Arturo, tiene muy buena pinta, lo cual no hace sino confirmar que el éxito de Starz no va a ser algo pasajero.

Recomendable, sin duda.

24 mar 2011

El Capitán América: The First Avenger

¡Saludos a los Viajeros!

Bueno, ya ha salido el primer trailer de la nueva película del capitán América, emitido durante la superbowl. A priori, como el viejo Steve Rogers no es de mis personaje preferidos y que el actor no me terminaba que pegar, no la miraba con mucha ilusión, pero en cuanto a estética, la verdad que me he tenido que tragar las palabras, porque el momento en el que Evanas sale de la cámara es impresionante. El tipo se ha inflado cosa buena.

Vamos a ver que tal, por ahora paree que mola. Ya hay otro trailer un poco más largo, pero pongo la versión corta, que es más "movido".

24 feb 2011

Año 489: El Juicio de Sir Maglos



El sol de la mañana incidía sobre la ciudad de Sarum, dónde una insólita reunión tenía lugar en el Gran Salón del Conde Roderick. Ante la corte reunida, nuestros valerosos caballeros acusaban ante el Conde a Sir Maglos, el vil traidor que tantas veces había conspirado en su contra.


A pesar del apasionado discurso de los caballeros, su acusación fue en vano. Sir Maglos, solicitó un juicio por combate, para que los dioses de la batalla probaran su inocencia, y ante tal petición, Sir Roderick no tuvo más remedio que aceptar, a pesar de su confianza en los jóvenes caballeros.

El combate quedó emplazado para la mañana siguiente, y fue la comidilla de la corte durante el resto del día. Mientras, los caballeros discutían quien tendría el honor de enfrentarse al traidor.



- En realidad… No tengo tantas querellas contra Maglos como vos, Sir Garrick… - Sir Loic de la Lanza, demostrando su pena por no combatir.



Al día siguiente, todos se reunieron alrededor de los dos combatientes, que aparecieron completamente armados. Sir Garrick no pudo evitar algunos gestos de dolor, puesto que aún no estaba del todo recuperado de sus combates anteriores, a pesar de lo cual, no dudó en enfrentarse a su enemigo.



Mientras se preparaba para el jucio, Sir Garrick se percató de que Sir Marador, el padre del caballero traidor, le entregaba a su hijo una espada diferente a la que portaba. Lo cual hizo que saltaran todas las alarmas del caballero, temiendo un posible envenenamiento.



Instantes antes de que comenzara el combate, Lady Adwen, saltándose el protocolo habitual, se acercó a Sir Garrick, y tras unas palabras de ánimo, depositó un suave beso en los labios del caballero, ante el asombro de todos los presentes.

Con los nuevos ánimos infundidos por su amada, Sir Garrick aferró su espada y se dispuso a luchar por su vida y sus creencias.



Ambos luchadores se observaban fijamente, girando lentamente, uno alrededor del otro, buscando la abertura en la defensa rival. Sir Garrick, tras su escudo, trataba de mover su arma para deslumbrar a Maglos, pero el astro rey no era lo suficientemente fuerte. Garrick lanzó un golpe, bloqueado por su enemigo, que contraatacó con furia, también sin éxito. Estuvieron un largo rato tanteándose, pues era la vida lo que se jugaban.



Pasó el tiempo, el sudor corría por su espalda y su rostro, empapando su pelo bajo el yelmo. El silencio era total, solamente quebrado por los golpes de los luchadores, y el sonido de su respiración trabajosa.



Más al final, Garrick atacó como un león enfurecido. Lanzó una serie de golpes poderosos, que apartaron el escudo de Maglos, y por último, alzando su espada por encima de la cabeza lanzó un tajo brutal, que hirió gravemente al traidor, salpicando de sangre a los asistentes. Lentamente, Garrick se acercó al caballero caído. El tiempo se detuvo, todos aguantaron la respiración, esperando el golpe final.



Se alzó la espada, y volvió a caer como un relámpago, refulgiendo con los rayos solares…



Y la muerte alcanzó al traidor.





Pasaron varios días tras el juicio por combate, y las cosas parecieron calmarse. En ese momento, llegó el mensajero del Pendragón. Las tropas tendrían que reunirse en el norte, pues por fin se enfrentarían contra el Sajón.

15 feb 2011

Año 489: Malas Noticias II



Las puertas del viejo fuerte se abrieron con dificultad, entre los crujidos y chasquidos propios de la madera ajada. De la fortaleza salió un grupo de hombres armados, con el rostro adusto y la mirada glauca típica de los sajones.

Entre los lanceros, avanzaba a trompicones Lady Mielle, la hermana de Sir Garrick, empujada sin miramiento por el que parecía el líder de la decena de hombres que bajaba por la suave colina que llegaba hasta el lago.

Al ver el trato que se le daba a su familia, el impetuoso Garrick apretó las mandíbulas, y bajo su guantelete, los nudillos se le tornaron blancos de apretar la empuñadura de su espada, más consiguió contenerse, temeroso de que su hermana pudiera sufrir algún daño.

Junto a él, el resto de caballeros no perdía detalle de la situación, e incluso se percataron de la presencia de un hombre embozado en las almenas del fuerte, un hombre que sospecharon que sería el traidor que tanto daño les había hecho en el pasado.

Comenzó el intercambio, y durante unos tensos minutos pareció que se iba a solucionar sin problemas. Sir Delivant se encargó de Lady Mielle, y los sajones se preparaban para llevarse las monturas y los bienes que los caballeros habían reunido como pago por el rescate. Pero los jóvenes caballeros no iban a permitir que unos sucios invasores se salieran con la suya, de modo que Sir Garrick dio la señal, y estalló el caos a las orillas del cristalino lago.

- Winterbourne Stoke no negocia con Sajones… Por Uther, Atacad caballeros!- Sir Garrick en su particular idea de lo que es el pago de un rescate.

Sir Garrick espoleó a su montura, y el poderoso corcel se abalanzó sobre el líder de los sajones, que poco pudo hacer ante la habilidad de su atacante. Se un espectacular mandoble, el caballero lo dejó fuera de combate el tiempo suficiente para que el Caballero de la Lanza acudiera presto a su lado, y entre ambos acabaron con su vida.


Mientras tanto, el joven Sir Delivant subió a Lady Mielle a un caballo, y se dispuso a alejarla de la contienda mientras se desenvolvía con habilidad ante sus enemigos. No tuvo la misma suerte el neófito Sir Eddard, que recibió varias heridas de consideración, a pesar de conseguir librarse de su rival.

En unos segundos que parecieron horas, los sajones yacían muertos, pero no se habían terminado los problemas para los caballeros. Nuevamente se abrieron las puertas del fuerte, y esta vez, el grueso de la banda sajona se lanzó colina abajo, gritando, vociferando e invocando a sus salvajes dioses.

Los valerosos guerreros, decidieron retirarse de momento, decisión muy prudente ya que eran superados en gran número, y clavaron espuelas hacia el bosque, al tiempo que hacían sonar el cuerno que avisaría a los camaradas que estaban apostados en la espesura. Mientras huían, se encontraron con la extensa familia de Loic, y sus otros aliados, de forma que, tirando de las riendas de su montura, volvieron sobre sus pasos para acabar con los perros invasores, que fueron completamente barridos ante tamaña fuerza britana.

Tras un breve descanso, donde sus heridas fueron tratadas, los caballeros victoriosos retornaban a sus hogares, cuando vieron en el horizonte una espesa humareda negra. Un escalofrío recorrió la espalda de Sir Garrick, y una ominosa premonición hizo que sintiera una extraña opresión en el pecho, pues se dio cuenta de que, el lugar de donde venía el humo pertenecía a las tierras de Lady Adwen, el amor platónico del caballero.

- Caballeros seguidme!!! Mi dama necesita ayuda!!!... – gritó Sir Garrick.

Los poderosos cascos de los caballos hollaron las tierras, y recorrieron la distancia que los separaba de su destino en un abrir y cerrar de ojos. El viento alborotaba sus cabellos, notaban los potentes músculos de sus monturas tensándose bajo ellos, mientras azotaban una y otra los corceles, apremiéandolos para que galoparan más y más rápido.

Al alcanzar la casa señorial de Lady Adwen, se encontraron con varios caballeros mercenarios, que aunque sorprendidos, no dudaron en atacarlos cuando llegaron. Mientras sus camaradas luchaban, Sir Garrick desmontó de un salto, y penetró en la casa, buscando a su amada.

Subió las escaleras de dos en dos, y por fin econtró a Adwen… con una daga apoyada al cuello, empuñada por el hombre embozado que tantos males les había causado.

- Déjala a ella, esto es algo entre tu y yo… - Dijo Garrick, pero el malhechor no se fiaba de su palabra, temeroso de los camaradas que, con las armas tintas en sangre, se hallaban tras Garrick.

Al final, los caballeros prometieron no atacarlo, y el embozado trató de salir, usando a Adwen como rehen. Pero bastó un leve tropezón, un titubeo, y la palabra no tuvo valor, pues todos los caballeros saltaron como bestias sobre el bandido, desarmándolo en el acto.

Mientras Garrick consolaba a Adwen, sus camaradas maniataban al bandido, quitándole la máscara y revelando a ¡Sir Maglos! Sus sospechas habían resultado ciertas, así que tras una ligera somanta de palos, se dispusieron a llevar al caballero traidor ante la justicia del Conde.

Pero allí, no todo saldría como ellos esperaban….