7 sept 2012

Dinamizar el Combate a Distancia ¿Problema?

¡Saludos a todos!

Siguiendo el hilo de la entrada anterior, en la que hablaba sobre una partida en una ambientación futurista/cyberpunk, voy a comentar algo que siempre me ha preocupado cuando juego o dirijo a este tipo de “settings”, y que no es otra cosa que los combates a distancia.

Me explico.

Quien más, quién menos, ha leído alguna vez consejos y truquillos para hacer más dinámico el combate en una partida de rol, tratando de salir de las rutinas normales y demás. Sin in mas lejos, en varios de los blogs roleros  "reconocidos" en este mundillo, podemos encontrar diversas entradas. En ellos, hablan de utilizar el terreno, mesas, sillas o cualquier cosa que tengamos a mano, o meter situaciones diferentes para los combates, como podría ser un enfrentamiento en lo alto de un puente, o en medio de una tormenta, etc.

Y lo cierto es que funcionan. Yo mismo he visto, en una partida de 7º Mar, como los jugadores nos vamos emocionando describiendo el combate, saltando encima de las mesas, agarrándote a las cuerdas, lanzando estocadas a diestro y siniestro… pero ¿y el combate a distancia?

¿Cómo hacemos para que un intercambio de proyectiles sea atractivo? Porque si, la primera vez, pues te escondes en el contenedor, y disparas una ráfaga y todo eso. Pero claro, después del enésimo tiroteo contra los yakuzas, la cosa como que pierde un poco de gracia.

Así que en esas estamos, tratando de idear cosas para darle un poco de variedad a los intercambios de plomo. En principio trataré de que los tiroteos sean diferentes, en plan emboscadas, o que ellos sean los que planeen las cosas, o situaciones en inferioridad, con menos potencia de fuego o en inferioridad numérica, para que tengan que huir, o pensarse mejor las cosas.

Creo que una parte importante de este tipo de partidas es que los jugadores tengan en cuenta que si no son ellos los que llevan la iniciativa, se las van a ver putas. A fin de cuentas, se supone que en estas ambientaciones se hace bastante hincapié en la letalidad del mundo (y se presupone que del sistema de juego) así que no creo que los jugadores deban meterse de buenas a primeras en enfrentamientos armados, y menos si desconocen las fuerzas de sus rivales.

Que sean ellos los que planifiquen los golpes, que obtengan una gran ventaja cuando esto ocurra, y luego, cuando menos se lo esperen, darle la vuelta a la tortilla para que se den cuenta de donde se están metiendo. ¡Qué esto no es un camino de rosas chavales!

¿Vosotros que opináis?¿Algún consejo o truquillo que apliquéis en vuestras partidas?



3 sept 2012

Nueva Campaña: ¿Shadowrun vs Cyberpunk?



¡Saludos!

Desde hace bastantes años, he tenido una espinita clavada, que es el dirigir una campaña en una ambientación estilo cyberpunk. Ya sabéis, ciberimplantes, armas a mansalva, tipos duros y héroes chulangas. Con toques conspiranoicos e incluso momentos postapocalípticos si se tercia la cosa. Pero por un motivo u otro, apenas he podido pasar de un par de sesiones como jugador y si acaso una o dos como Director (Shadowrun y Silhouette).

El primer manual de esa temática que cayó en mis manos fue el Shadowrun, con su particular mezcla de cyberpunk y fantasía, en un mundo donde la magia ha despertado y seres como elfos, orcos y trolls viven junto a la humanidad, las corporaciones e incluso dragones y seres míticos. 

Cierto es que muchas cosas me chirriaron (lo siento, orcos y trolls, todavía los paso, pero enanos… uffff) pero la verdad es que me terminó gustando bastante. Se lo pedía a su dueño cada x tiempo, y lo releía, disfrutando de su jerga, de su historia y esas ilustraciones ochenteras, que no se, tenían algo que me atraían. Lo malo, era sobre todo, su engorroso sistema de juego. La base en sí, no era súper complicada, pero si que necesitaba su tiempo para aprenderlo, sobre todo porque cada cosa (combate, ciberpilotaje, magia, etc.) tenía como su propio subsistema de juego, que variaba, lo cual era un poco pesado para el DJ. Como dije antes, llegué a jugar algunas partidas, que disfruté como un enano, y en las que terminamos desfasando (ese troll con cañón de asalto fue legendario jajaja) e incluso a dirigir algunas. 

Luego,  cayó en mis manos el famoso Cyberpunk. Supongo que ya era más mayor, o no sé, pero el caso es que no le terminé de coger el punto. La ambientación molaba, era también muy ochentera, y el tema del estilo, el cromo y demás pues estaba guay, pero quizá el nunca haberlo jugado, hizo que no le prestara tanta atención como al SR.   A favor tenía un sistema de juego mucho más sencillo. 

Ahora, he vuelto a esa vieja meta, quiero dirigir alguna minicampaña, y aunque tengo más o menos clara la idea de la partida y el estilo de la misma, no tengo claro que juego utilizar. 

Por un lado, el Shadowrun, capado eso sí, a sólo humanos. Conozco el juego, y además, ha tenido nuevas ediciones, que han ido mejorando el sistema, actualizando el trasfondo y la estética, haciéndolo más “actual”. 

Por otro, tenemos el viejo y fiable Cyberpunk. Legiones de fans y un sistema sencillo, pero algo desfasado, bastante ochentera, y con un equipo y demás que necesitaría bastante actualización por mi parte. No he llegado a probarlo, pero me puede llamar la atención. 

Y luego está la posibilidad de probar algún juego o sistema que no conozca, y que los gurús roleros que suelo seguir me recomienden. 

Así que… ¡se aceptan consejos!

31 ago 2012

Los Mercenarios 2

¡Saludos!

El jueves pasado, gracias a mi querida pareja, conseguí entradas para el preestreno de Los Mercenarios 2.


Vaya por delante que soy un fan incondicional de la primera parte, teniendo en cuenta que es cine de acción de la vieja escuela, del que ya no se hace, así que esperaba con unas ganas brutales el estreno de esta película. (De hecho, vi el tráiler y pensé: si un tráiler empieza con explosiones y tiroteos… mola!)
Y que puedo decir… me pareció una auténtica pasada de película. Una de esas maravillas en las que no tienes que preguntarte si el giro de guión X, o el actor Y, o si es una visión oscura de un personaje no se qué (ejem…Batman...ejem…) sino en disfrutar de las barrabasadas, explosiones, tiroteos, peleas y sobre todo, frases casposas molonas que se van sucediendo a modo de homenaje a lo largo de la peli.

Stallone ha hecho algo mítico, reunir a los ídolos de todos los chavales que crecimos viendo Rambo, disfrutando de Conan y Terminator, o sufriendo con John McLaine en el edificio Nakatomi. Y no se olvida de ninguno de nosotros, poniendo guiños a diestro y siniestro de cada uno de nuestros héroes.

A medida que vas viendo la peli, vas flipando con las escenas de acción, sin poder evitar una sonrisa con los puntos de el Chuache, con las bromas a Rambo y con Yipikaiye hijo puta. Y cuando ya están los tres, arma en mano, repartiendo estopa, es como el éxtasis o el nirvana, el paraíso del AED (Acción, Explosión, Destrucción).

Además, rematado con la presencia del Todopoderoso Chuck (adoremos a nuestro Señor Norris), que aparece en escena de forma brutal, y encima sin cortarse un pelo en autoparodiarse a sí mismo.

Curiosamente, hablando de actuaciones, el que se lleva la palma es el coleguita JCVD. Aparte de mostrarnos que a su edad, sigue dando patadas giratorias con las piernas abiertas como en los viejos tiempos, hace un papelón más que digno como “malo” de la peli.

No quiero meterme más en profundidad con la misma, porque no quiero soltar spoilers… un momento. ¿spoilers? ¿De qué? ¿Acaso a alguien le importa de qué va la peli? Tiene unos cinco-diez minutos iniciales espectaculares, un primer tramo correcto, y un final apoteósico, con un toque nostálgico, que se va notando hacia el final, como si fuera una despedida.

Y es que no olvidemos que, a pesar de lo en forma que estén algunos, nuestros queridos héroes ya están para el geriátrico jajaja.


La verdad que no dudéis, id a verla y disfrutad como niños, que a fin de cuentas, de eso se trata.

27 jun 2012

Las Aventuras del Capitán Alatriste: El Puente de los Asesinos


¡Saludos a los Viajeros!

Creo que he comentado otras veces que soy un gran aficionado al género de Capa y Espada (entre otros muchos claro…). Me encantan los Tres Mosqueteros, El Jorobado (Lagardere), El Conde de Montecristo, la Princesa Prometida y el resto de clásicos de “espadachines”, y como no podría ser de otra manera, soy un fiel fanático del Capitán Alatriste. 


Hace unos días he terminado de leer el séptimo libro saga, titulado El Puente de los Asesinos. He de reconocer que, a pesar de tenerlo hace algún tiempo, no me había lanzado con él, probablemente porque el anterior libro, Corsarios de Levante, no me hizo mucho tilín. Me pareció el más flojo de la saga, supongo que porque era más de navegación.

Desde hace algún tiempo vengo notando un cierto estancamiento en las novelas del Capitán. Sí, siguen siendo entretenidas, y me siguen sumergiendo en esa turbulenta época en la que todavía uno se podía sentir orgulloso siendo español a pesar de tener una lacra que ha perdurado hasta nuestros días, la corrupción y los dirigentes incompetentes. 

Pero si que es cierto que ya no son tan buenas como las primeras, sobre todo, las tramas de los cuatro primeros libros. Pues bien, este último es más o menos así, aunque lo he disfrutado como un enano, y lo devoré en apenas un par de días. 

El argumento nos sitúa en Venecia, donde el Capitán y Iñigo, cada vez más adulto, se ven envueltos en una conspiración política contra el dogo de la ciudad, una conspiración que… bueno, mejor que lo leáis vosotros mismos. 

Tenemos de vuelta a viejos conocidos, como al cada vez más desgastado y quemado Gualterio Malatesta, pero aún así, peligroso como una serpiente, a Sebastián Copons, al ya habitual moro Gurriato, etc. Y además nos presentan algunos personajes nuevos, como la madame del burdel donde se alojan Diego e Iñigo, una mujer de carácter, seductora y atrayente. 

Lo que si he notado en este libro es que los personajes se van “haciendo mayores”. Diego Alatriste está más viejo, más cansado de la vida aún, y con una pesarosa resignación ante los azares que su puta vida le presenta, que lo vuelve aún más taciturno que antes. Y hay un par de escenas en el libro, sobre todo una con Iñigo en un pasillo, en la que se vuelve muy cierto eso de “no era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”.

A su vez Iñigo, también crecido y más que acostumbrado a una vida de lances, ya sean amorosos o de aceros, ha ido perdiendo esa fascinación por el Capitán, al que ya llama, su antiguo amo, y comienza a aprender por sí mismo de donde viene parte del carácter de Diego, sus remordimientos y silencios, su pesar y resignación. 

Aun así, la novela tiene algunos momentos memorables, y algunas de las citas que nos suelta Reverte, a través de los pensamientos de Iñigo, consiguen ponerle a uno los pelos de punta, y hacernos una idea de como llegó a ser ese gran imperio español de la época. También cobra una gran importancia la ciudad de Venecia, que casi tiene vida propia, como un ente peligroso y seductor, capaz de apagar la vida de muchos incautos que no se anden con ojo. 

Como ya digo, una novela muy recomendable, que si bien ha perdido parte de la frescura de las primeras, sigue siendo entretenidísima, y por supuesto, voy a seguir esperando las siguientes, ansioso de saber más de las aventuras del Capitán hasta su honrosa y valiente muerte, en los Campos de Rocroi, con los restos de los temidos Tercios Españoles, dando su vida por su rey y por su patria.

22 mar 2012

Vampiro: el Depredador Olvidado

¡Saludos desde el Infinito!


Todos sabemos lo que le ha pasado a los vampiros en los últimos tiempos. Los que hemos sido aficionados al terror, los que hemos disfrutado de la novela de Stoker, y de las conspiraciones entre los clanes de Vampiro el Juego de Rol, hemos asistido petrificados a la conversión del depredador definitivo, de el señor de la noche, en un pelele quinceañero con el peinado chungo, que en lugar de alimentarse de pobre víctimas, se las liga en el instituto.



No voy a hablar de lo espeluznante que me resulta saber que unos libros tan pastelosos como Crepúsculo hayan tenido el éxito que han tenido, sino de que hay novelas por ahí, mucho menos conocidas, que devuelven al vampiro al estatus que tradicionalmente le corresponde.
Y no, no me vale decir que Crepusculo está escrito por una mujer, porque una de estas novelas también lo está, y ni los vampiros brillan con purpurina, ni las mujeres se retuercen de dolor porque su churri inmortal las haya dejado tiradas (si, se nota que los odio verdad?)

La primera serie que quiero recomendar es la escrita por David Wellington. Por ahora, me he leído tres novelas: 13 Balas, 99 Ataudes y Vampiro Zero. Sé que ha sacado otro más, que se llama 23 horas, y en este año se publica 32 Colmillos.



Según el trasfondo de estas novelas, los vampiros se extinguieron en los años 80, cuando un famoso agente del FBI, Arkeley acabó con el último de ellos, aunque casi pierde la vida en el proceso. Cuando la agente federal Laura Caxton, avisa al FBI por un extraño caso en mitad de la noche, es Arkeley quien llega, pues reconoce la pauta: un vampiro está cazando en la zona.




En estas novelas los vampiros son presentados como las bestias depredadoras que se presuponen que son. Nada de nobles del este bien vestidos y de modales impecables. Bestias grandes, pálidas y de orejas de murciélago, con la boca repleta de aguzados colmillos, y una fuerza brutal. De hecho, durante las novelas, los vampiros muestran varias veces su potencia y velocidad, moviéndose hiperrápido, levantando y lanzando coches, etc.


Vamos, que aquí, lo que viene siendo romanticismo el justo. Podría decirse que son novelas de acción, en la que los protagonistas son ampliamente superados, y tienen que usar su ingenio y ser muy cuidadosos, para no ser despedazados en el acto.




Obviamente, la trama se va complicando novela a novela, apareciendo otros vampiros, y con ciertos giros de la trama un tanto inesperados… pero no cuento nada, mejor los leéis.
Sin ser una maravilla, entretienen que da gusto.









Y la segunda, es la escrita por Laurell K. Hamilton, que es un ejemplo claro de cómo debe escribirse una serie de novelas protagonizadas por una mujer, sin que mueras por sobredosis de azúcar.
La serie de Anita Blake, que así se llama nuestra protagonista, va en la actualidad por el volumen 21, lo cual quiere decir que es una franquicia en toda regla, al estilo de mis amados libros sobre Harry Dresden.


En ella, nos encontramos a Anita, una “reanimadora” que trabaja en la cálida ciudad de San Luis. Tras el nombre de “reanimadora” nos encontramos a una nigromante, capaz de levantar muertos, y que cobra por ello. Vamos, si hay un problema con una herencia, nada mejor que levantar al muerto, y que él mismo aclare el entuerto.


Pero todo se complica con la aparición de los vampiros, que son conocidos por la humanidad, y que en Estados Unidos, son reconocidos y aceptados, siempre entre comillas claro. Sacerdotes vodun, magia negra, vampiros con milenios de antigüedad, y una sexualidad latente y sin tapujos tratada como tiene que ser, desde el punto de vista adulto.


Sinceramente, me leí el primer libro, Placeres Prohibidos, en un solo día, y ya estoy por la mitad del segundo, Cadáver Alegre. Y me ha encantado. Anita es un personaje estilo Dresden. Irónica, bocazas y con unos cojones de acero inoxidable, que le hacen tener que soltar siempre la última palabra, en la peor situación posible, aunque en el fondo, esté acojonadísima.


Y no se corta un pelo en sangre y casquería. De hecho en el segundo libro, Anita, que colabora con la policía de cuando en cuando (anda, como Dresden!) se encuentra con el cadáver de un niño pequeño, cuyo abdomen ha sido abierto a garrazos, y con los intestinos y tal… vamos que describe todo con pelos y señales.


Por supuesto, la presencia vampirica de turno, y que presiento que se convertirá a la voz de ya en el interés romántico de Blake, Jean Claude, un vampiro antiguo y poderoso, que por obra y gracia de Dios (y algunas metidas de zarpas de Anita claro) se convierte en el Señor Vampiro de San Luis.
Aquí los vampiros que han salido, dan bastante miedo. Capaces de dominar a una persona prácticamente al instante, fuertes rápidos, y algunos, hasta con poderes mágicos. No te gustaría encontrarte con ninguno, la verdad.



En definitiva muy recomendables por ahora.


Así que ya sabéis, si os gustan los vampiros, y clavais estacas en los libros de Crepúsculo, echadle un ojo a estas novelas. Seguro que por lo menos, os entretienen un rato, y devuelven a nuestro depredador al lugar del que nunca debió irse!





¡Ah y que no se me olvide!