17 dic. 2010

Año 489: Malas Noticias Parte I

“¡Acercaos! ¡Venid todos a escuchar mis palabras! Yo, Gaeldas el Bardo, os contaré las aventuras y desventuras de grandes héroes. Traedme una buena bebida, y os narraré de aquellos tiempos en los que los jóvenes caballeros retornaron a su hogar, esperando el merecido descanso del guerrero, pero sólamente encontraron malas noticias y traiciones. Y de cómo se enfrentaron a ellas, llevando a cabo hazañas de honor y grandes hechos de armas.¡Venid y acercaos he dicho! Pues así continúa su historia…”




El ejército britano desembarcó en el puerto de Hantonne, y lentamente, los caballeros fueron encaminándose a sus respectivas tierras. Los caballeros de Salisbury, junto con su señor, el Conde Roderick, pusieron rumbo a su condado, dispuestos a disfrutar de un merecido descanso tras sufrir los rigores de la guerra.


Tras pasar por Sarum y quedarse algunos días en la corte del Conde, comentando la negativa del Príncipe Madoc a seguir ayudando al pérfido Syagrius, los caballeros quedaron liberados de sus obligaciones por ese año, y seguidos por sus escuderos, partieron hacia sus tierras. Sir Gunner y Sir Langley, todavía heridos tras el asalto a Bayeux, se despidieron de sus camaradas, y fueron Garrick, Loic y su nuevo compañero, el joven Delivant, quienes continuaron el camino charlando animadamente.


De pronto, Sir Garrick avistó a un solitario jinete que se acercaba a ellos. Aunque en un principio no le dio importancia, una extraña opresión se aposentó en su pecho cuando reconoció al jinete. Era Terwid, su administrador. Picando espuelas, el caballero se puso al galope, temeroso de recibir malas noticias.



Garrick llegó a su altura justo en el momento en el que Terwid se derrumbaba, debido a sus heridas. Los caballeros rodearon al caído administrador, que luchaba contra la inconsciencia, tratando de informar a su señor.

Para consternación de los allí presentes, Terwid les informó que una banda de sajones había asaltado las tierras de Winterbourne Stoke, liberando al sanguinario Wulfhere y sus camaradas, los rehenes que los caballeros tenían en espera de rescate.



Los caballeros azuzaron a sus monturas, apurando su llegada a Winterbourne, dejando a su paso las señales del paso sajón. Cabañas quemadas, cadáveres y terror entre sus súbditos. Garrick bajó de un salto y penetró en su casa señorial. Allí, clavada en su sillón, un largo cuchillo sajón, con una nota escrita en un pésimo britano.


“Si quieres volver a ver a la perra sarnosa de tu hermana, deberás traer 5 caballos y 6 libras a Old Hill Lake.

Wulfhere Hacha Sangrienta”


La furia corría por las venas de Sir Garrick, más poco podía hacer, más que tratar de liberar a su familia. A todos les parecía extraño que tal partida incursora pasara de largo tantas tierras, para atacar únicamente las tierras de Garrick. Parecía que, el misterioso traidor del reino volvía a hacer de las suyas.


Garrick fue hasta Sarum, para solicitar ayuda al Conde Roderick, el cual se mostró apesadumbrado por la suerte de su caballero, pero no pudo hacer nada. Mientras tanto, Sir Loic partía hacia las tierras de su padre, donde reunió a los cabecillas de su familia, y con un apasionado discurso, les pedía apoyo en la empresa que iban a afrontar.


Sir Delivant solamente pudo hacer una cosa, ofrecer su espada para ayudar a su nuevo camarada, pero dicha ayuda no era poca, pues de todos era conocida su habilidad en el combate, tal y como había demostrado en las murallas de Bayeux.


Con un apasionado discurso, Sir Loic apeló al honor y la lealtad familiar. Y con tan buenas palabras habló, que su familia no tuvo más opción que aceptar su petición. Más de una docena de caballeros se sumaron a su causa, incluido el joven Eddard Rhun, un caballero nacido en Rydychan y armado caballero por Sir Roderick, que en esos tiempos estaba viviendo en las tierras de la familia de Loic.


Así pues, idearon un plan para liberar a la hermana de Garrick sin pagar lo exigido. Según este plan, Sir Garrick iría con su escudero, pero el escudero sería en realidad Sir Delivant. Además, Sir Gunner, Sir Loic, Sir Eddard y Sir Langley irían vestidos como campesinos, con las armas ocultas en uno de los carros. Uno de ellos llevaría un cuerno de batalla, y cuando hiciera falta, lo soplaría para que el resto de caballeros cabalgara hasta el lugar y los ayudara a eliminar a los sajones.


Era arriesgado, pero ni la cobardía ni la prudencia eran características que se identificaran a nuestros caballeros. Así que allí estaban ellos, contemplando con fijeza las puertas de madera del pequeño y semiderruido fuerte, que se abrían lentamente para comenzar el intercambio.









Continuará...

15 dic. 2010

Pendragón Año 488: El Asedio a Bayeux Parte 2

El rojo amanecer alcanzó la ciudad de Bayeux como una premonición de la sangre que se iba a derramar ese día. Con la llegada del alba, los caballeros salieron sigilosamente de su refugio al tiempo que las tropas del Príncipe Madoc lanzaban el asalto definitivo, encabezado por los infantes y los irlandeses, con el resto de tropas britanas esperando el momento oportuno para atacar.


Los caballeros que se habían infiltrado en la ciudad subieron a la muralla aprovechando tal distracción, y gracias a sus uniformes francos pasaron desapercibidos hasta alcanzar una sección fuertemente presionada por los britanos. Mientras los francos trataban desesperadamente de evitar que los atacantes abrieran brecha en sus defensas, los caballeros de Salisbury aprovecharon el momento, y se lanzaron como leones contra sus enemigos.




Al frente de la cuña, Sir Garrick y Sir Loic lanzaban tajos y lanzazos a diestra y siniestra, empujando, esquivando y golpeando en medio de la confusión. Tras ellos, dispensando muerte a cada paso, Sir Gunner y Sir Langley, avanzaban con furia contenida.


Una decena de cadáveres sembraban el suelo de las murallas antes de que los francos supieran que eran atacados por la retaguardia. Un oficial franco se percató del ataque y trató de avisar a sus tropas, pero en el caos de la batalla fue casi imposible. Sir Garrick clavó su acerada mirada en el rival, y salió a su encuentro, mientras sus camaradas le cubrían las espaldas acabando son sus guardianes.


El oficial lanzó un tajo horizontal, pero el caballero interpuso su escudo y detuvo el golpe, que se hincó profundamente en la madera. Garrick apartó el escudo y golpeó con fuerza, arrojando a su rival a tierra. Antes de que el franco pudiera moverse, la espada del caballero segó su vida.


Mientras tanto, a las afueras de la ciudad, el joven Sir Delivant sujetaba las correas de su escudo con nerviosismo. No por cobardía ni por nervios, sino por ser su primer combate de verdad. El guerrero contemplaba la cima de la muralla, la zona más encarnizada de la batalla, se percató de un posible hueco en las filas enemigas. Avisó a su líder de unidad, que parecía reacio a atacar, sabedor de que sería un asalto muy peligroso.


A pesar de las prisas de los caballeros, su líder, Sir Yggern, dudaba, temblando ostensiblemente, hasta que no tuvo otro remedio que desenvainar su espada y ordenar la carga con voz temblorosa. Delivant, junto a sus camaradas de armas, se abalanzó hacia la muralla, gritando enfervorecido.


De un salto, el joven guerrero pisó el rocoso suelo, sólo para encontrarse a un enorme franco que blandía su hacha contra él. Gritando furiosamente, el franco golpeaba una y otra vez, haciendo recular a Sir Delivant hasta que chocó espalda contra la muralla. Cuando su fin parecía próximo, el caballero se agachó, esquivando el tajo de su enemigo, y saltó hacia arriba, clavando su espada en la parte inferior de la mandíbula de su enemigo. Vociferando en su rostro, Delivan hincó con más fuerza su arma, mientras los chorros de sangre caliente empapaban su rostro y su sobreveste. Al final, de una patada, apartó el cadáver de su enemigo, y paseó su mirada entre los supervivientes, buscando otro rival.


Atrapados en dos frentes, los francos que protegían esa sección de la muralla no tardaron en caer. Aprovechando esta brecha, los britanos penetraron en la ciudad, atacando con salvajismo a los supervivientes francos que tantas bajas les habían causado.
Al final, el propio Madoc penetró en la ciudad. Con su espada “Segadora” en la diestra, y empuñando un estandarte en la siniestra, contemplaba la ciudad recién conquistada con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Se volvió hacia sus soldados, le exhortó a voz en grito:



–¡LA CIUDAD ES NUESTRA! –

Días después, los carros llenos de botín aún salían llenos de Bayeux, botín que se repartió entre los conquistadores, llevándose todos un buen pellizco. Los caballeros consiguieron varias libras, además de gran renombre. Como muestra de confianza, el Príncipe Madoc les encomendó la misión de proteger su pabellón de campaña, cosa que los caballeros hicieron con la diligencia que les caracterizaban.


Al amanecer del segundo día, trompetas y fanfarrias anunciaron la llegada del Pretor Syagrius, que llegaba al campamento engalanado al estilo romano, montando un caballo blanco y seguido de sus équites.
Desmontó y se acercó al príncipe que había salido a recibirlo con rostro adusto. El Pretor abrazó al heredero britano, alabando y agradeciendo su ayuda. Luego, exhortó a Madoc a partir, pues los francos tenían que ser derrotados definitivamente.


– No –


El silencio cayó sobre el campamento al escuchar la lacónica respuesta del príncipe, y la confusión se dibujó en el rostro del Pretor.
La duda dio paso a la furia, mientras el romano argumentaba que Uther había hecho una promesa, y recordándole las palabras del Pendragón. Pero la tajante respuesta de Madoc no dejaba lugar a dudas.


– Yo no soy mi padre – dijo mientras se daba la vuelta, dejando al Pretor con el rostro congestionado de ira, aguantando las sonrisas burlonas de los caballeros, cuya enemistad hacia el Pretor era más que patente tras su “traición”.

Perjurando en su idioma, el romano se dio la vuelta y partió con sus tropas. Tiempo después, llegarían a los oídos de los caballeros las noticias de su aplastante derrota. Pero ahora era tiempo de celebración, y los caballeros, cargando con un gran botín, embarcaron rumbo a su hogar, donde sus aventuras no habían terminado.


¿Qué era lo que les esperaba en las costas de su querida Britania? Pronto lo descubrirían…

14 dic. 2010

Sistemas Roleros: XD6



¡Saludos a los Viajeros!


Como sabéis la mayoría de los escasos visitantes del blog, llevamos un tiempito desarrollando un sistema de juego para algunas ambientaciones roleras que se nos han ocurrido. El “germen” de dicho empeño, no es otro que el de intentar, cómo ya han intentado muchos roleros antes, encontrar o diseñar un sistema que se adapte a nuestra forma de jugar.

Personalmente, siempre me he considerado, más que un Director de Juego o Máster, una especie de narrador. Siempre le he dado más importancia a la historia y a que los personajes sean protagonistas de grandes hazañas que al azar de los dados. El que una situación de clímax, un momento de lucimiento personal, se vaya al traste por una maldita tirada de dados, me parece una putada.

Esto tiene su parte mala, que es el ser considerado un “máster mamá”, pero prefiero eso a que sean los dados quienes decidan todo en mis partidas. Pues bien, partiendo de este punto, y sobre todo gracias a la que, hasta el momento es la campaña más larga que he dirigido, que es la de Pendragón (podéis verla aquí) me he dado cuenta que odio los sistemas muy aleatorios (véase D100, o el de pendragón por poner un ejemplo), pero tampoco soy muy amante de que el azar casi desaparezca de la mesa, como ocurre con juegos como FATE o FUDGE.

Así que estoy en una “encrucijada” rolera, en la que trato de encontrar un sistema que tenga el equilibrio justo entre narración y azar. Y buscando, pensando, navegando y mirando, encontré este hilo en el foro de SPQROL, en el que Eldaniel desarrollaba un sistema que encendió una bombillita en mi mente: el XD6.

La premisa del sistema es sencilla: A partir de un trasfondo, de la historia del personaje resumida en 100 palabras, se extraen una serie de rasgos relevantes que describan al personaje, y a estos se le reparten 15 dados. Obviamente, cuantos más dados tenga el rasgo, mejor serás en ellos.

Cuando un personaje quiera realizar una acción, se determinará el rasgo adecuado, y lanzará los dados que tenga en el mismo. Cada resultado de 5 o 6 es un éxito, cuantos más éxitos se obtenga, mejor que mejor. Además, el sistema presupone que el personaje posee las herramientas necesarias para la consecución de tus rasgos. Es decir, si tu rasgo es Agente del FBI, se presupone que tendrás una pistola y la placa acreditativa, por ejemplo.

Para saber si has conseguido realizar la acción, se tiene que tener en cuenta lo siguiente:
• Los dados de ventaja, que son dados extra a tu tirada. Busca la forma de que la situación o el entorno te sean favorables para ganarlos.

• Los dados de oposición del Director te ponen las cosas más difíciles. Obtén más éxitos que él para superar con éxito la tirada. Si no hay oposición, un éxito será suficiente.
• Si otro personaje se opone directamente a tu acción, él también hará una tirada. Consigue más éxitos que él para ganarle.

Este es el esqueleto básico del sistema ideado por Eldaniel. Para verlo en más profundidad, os recomiendo pasar por su blog, en la siguiente dirección: XD6.

El XD6 me parece un sistema muy sólido y atractivo, que permite jugar partidas de todo tipo. Como gustos personales, al ser algo más tradicional, cambiaría algunas cosas, pero leyendo las reflexiones de Eldaniel, me ha dado muchas ideas para saber por dónde tirar a la hora de diseñar el sistema.

Principalmente, facilidad de aprendizaje (usa dados de seis, fácilmente conseguibles, y las reglas se explican en 5 minutos, más otros 5 minutos en hacer la ficha), no necesitas aprenderte un manual de chorrocientas reglas para poder jugar y para preparar las partidas, pero que soporte las extrañas flipadas habituales en los jugadores. También me gusta que por una vez, el trasfondo del personaje importe para algo, pues no es común en la mayoría de juegos.

Ahora sólo tengo que convencer a los míos para que prueben un sistema tan abstracto para gente de la “old school” como nosotros jeje.

Alsharak

13 dic. 2010

The Walking Dead: Reseña

¡Saludos a los Viajeros!

Ya ha terminado la primera temporada de Walking Dead, la adaptación televisiva del genial comic de Robert Kirkman (si no lo habéis leído ya, corred a pillarlos, ¡pero ya!), y la verdad es que me ha dejado un sabor ciertamente agridulce.
Antes que nada, decir que la serie está bastante bien. No es aburrida, va de zombies, que eso siempre es un plus, ha sangre (aunque menos de la que me esperaba), en definitiva, mejor que las tres cuartas partes de la programación actual. ¿Cuál es el problema entonces?

Pues que The Walking Dead tenía al alcance de su mano convertirse en la serie del año, como mínimo. Con unos mimbres como los del comic, con un episodio piloto tan molón como el que tiene, solamente tenía que continuar en la línea inicial para hacer historia.
Peeeero, no ha sido el caso.

Yo estoy de acuerdo en que es normal cambiar algunas cosas, en adaptar ideas para que no sea tal cual el comic, pero una cosa es eso, y otra cosa es apartarse completamente del espíritu del comic. De entrada, es menos “brutal”. Es decir, en cada tomo del comic hay como mínimo, una muerte impactante. Aquí… bueno, alguna.

Pero lo peor de todo, es la sensación de “relleno” que tiene la serie. Coño, sabemos que en el comic no hay un megaguión elaborado, es decir, simplemente los protagonistas sobreviven al día a día… pero les pasan cosas, cosas generalmente muy jodidas, decisiones trascendentales.
En la serie, ves varios capítulos seguidos, y están igual que al principio como por ejemplo

ATENCIÓN SPOILER

La ridícula trama de los sudamericanos en el geriátrico, que una vez solucionada la tensión inicial, y obviando la escasa, por no decir nula, posibilidad de que hayan sobrevivido tanto en medio de la ciudad, o la del centro de plagas, que al tras mucho rollo, no hacen otra cosa que rellenar un capítulo, para luego terminar en la carretera igual…

FIN SPOILER

Pues eso, que no está mal si no has leído el comic, es medio entretenida, pero lo que podría haber hecho historia televisiva se ha convertido en una serie más, más o menos buena, pero probablemente, salvo para fans, olvidable.

Seguiremos esperando con ansia y desespero Juego de Tronos. Como jodan esa, mi ira no tendrá límites…