11 jul. 2014

Corvus, de Paul Kearney


¡Saludos!
Vengo hoy con otra reseña literaria. En los últimos tiempos he entrado en furia lectora, supongo que en previsión del nacimiento de mi princesa guerrera, lo cual destruirá mi tiempo libre, así que me he terminado la novela Corvus, de Paul Kearney, el segundo libro perteneciente a la Trilogía de los Macht.
 
Personalmente descubrí a este autor con sus Monarquías de Dios, su pentalogía de novelas de “fantasía histórica”. Digo esto porque, aunque los mundos en los que Kearney basa sus libros son, aunque ficticios, fuertemente influenciados por nuestra historia real, de modo que, en las Monarquías de Dios, donde se enfrentan dos facciones de creencias religiosas diferentes, podría verse claramente el conflicto entre cristianismo y las religiones árabes.
Y en este caso, los Macht sería un trasunto del pueblo griego, gente bien entrenada, que viven en ciudades-estado independientes, y para los que la batalla es algo tan natural como respirar. Sus mejores guerreros son poseedores además de unas armaduras místicas, la Maldición de Dios o Don de Antimone, que les otorga un gran respecto allá donde van.
Estos macht viven enfrentados a un enormísimo Imperio, el Kufr, en el que podemos ver claramente reflejado a los persas de la antigüedad.
Bien, en el primer libro de la trilogía, los Diez Mil, el autor nos relata su particular visión de la Anábasis de Jenofonte, donde un ejercito mercenario de los match es contratado por un príncipe kufr para derrotar a su hermano el emperador. Sin querer contar demasiado del libro, digamos que la cosa no sale tan bien como debería, y los soldados se ven obligados a retirarse a través de muchos kilómetros en tierras enemigas, luchando a cada paso por su vida, en una gesta heroica que perdurará en la memoria de sus rivales.
Pues en este segundo libro, nos encontramos al protagonista del primero, Rictus de Isca, ahora un veterano líder de los mercenarios Cabezas de Perro, que ha adquirido una gran fama entre los match por la odisea que lideró veinte años atrás para escapar del imperio kufr a sangre y fuego.
Rictus, a diferencia del primer libro, donde era un joven impulsivo y arrojado, ha notado el paso de los años sobre él. Está cansado de esta vida, y una parte de él quiere dejarlo todo y vivir con su familia, pero en su interior, sabe que la guerra es su vida.
En medio de esta dicotomía espiritual, aparece Corvus. Un misterioso muchacho que ha conquistado nadie sabe muy bien cómo, el este de los territorios match. Los rumores se disparan alrededor del joven soñador, y Rictus no puede mantenerse al margen, con lo cual se ve metido hasta el fondo en un nuevo jaleo arrastrado por el carisma de Corvus.
Por lo que he visto en la novela, Corvus vendría a ser un Alejandro Magno. Un chico joven, con talento para la batalla, carismático, que sabe hacerse querer por sus hombres… y tal y como termina la novela (aunque no voy a soltar spoilers) creo que está bastante claro por donde van a ir los tiros de la tercera y última.
Me gusta mucho como escribe Kearney. Es sencillo, directo, casi diría que marcial. Se nota que disfruta en las situaciones de batalla, y creo que describe de forma magistral lo que ocurre durante los combates, los movimientos de tropas, la sensación de los guerreros en medio de las falanges, el sudor y la sangre, el miedo y lo importante que es la moral en estos casos.
Vamos, que podría perfectamente dedicarse a escribir literatura histórica sin ningún tipo de problemas. Quizá si pudiera reprochársele algo, podría ser que no suele profundizar en los personajes. A Rictus por ejemplo lo conocemos ya de la novela anterior, pero cuando termina esta, te queda la sensación de que apenas hemos atisbado en el misterioso Corvus.
Es un autor que suele ir al grano, lo cual también me gusta. No se pierde con paja innecesaria, sino que sabe lo que quiere contar y cómo lo quiere hacer, lo cual a veces es de agradecer, sobre todo con la manía que impera últimamente de alargar las novelas hasta el infinito y más allá con cosas que realmente no importan a nadie, con Martin y Rothfuss como máximos exponentes. Soy consciente de que me meto mucho con Martin, pero es que es pensar en lo que hacen autores como Weeks, Sanderson y demás, y me enveneno XD.
Creo que es uno de esos autores que tienen mucha menos repercusión de la que se merece, y tampoco ayuda el precio de los libros. Sé que Alamut ha tenido problemas a la hora de editar los libros, porque no se vendía lo suficiente, pero la verdad que esos precios no ayudan.
De hecho, probablemente, si no fuera porque conocía al autor e iba sobre seguro, no habría comprado los libros, así que imagino que mucha gente será igual. Así que si puedo aportar mi granito de arena para que la gente conozca a Kearney, lo haré.
Si os gustan las novelas de corte bélico, os gustará esta trilogía. Ya comentaré la conclusión de la misma cuando lea Reyes del Amanecer.
¡Nos leemos!
 

8 jul. 2014

Steelheart, de Brandon Sanderson

¡Saludos!

Después de mucho tiempo, vuelvo al blog con una mini reseña/opinión acerca de uno de los últimos libros que he leído, en este caso, Steelheart, del prolífico autor Brandon Sanderson.


Este hombre está cogiendo bastante fama entre los aficionados a la fantasía, principalmente por las originales reglas de magia que presenta en cada libro, y sobre todo, por su capacidad para escribir cantidades ingentes de novelas manteniendo una calidad más que notable.

El tipo tiene en su página web una barra de progreso  que va modificando a medida que va escribiendo. Actualmente tiene 3 novelas al 100% y una al 20% y esto el último año. Una auténtica pasada, ya podrían aprender otros (ejem, ejem Martin)

De él había leído su novela Elantris, y creo recordar que el primero de la trilogía Nacidos de la Bruma. Me gusta como escribe, pero tampoco me mata, un poco como me pasa con el nuevo fenómeno de la fantasía, Abercrombie.  Pero como me llamó la temática, le di una oportunidad.

Texto de Contraportada:
Diez años atrás, Calamity irrumpió en la ciudad en la forma de una explosión en el cielo que otorgó a algunos seres poderes extraordinarios. A estos se los empezó a llamar Épicos, y pronto subyugaron a la población empleando sus increíbles poderes con el afán de gobernar la voluntad de los hombres y conquistar el mundo. Ahora, un tirano y furioso Épico llamado Steelheart se ha proclamado dueño y señor de la ciudad de Chicago Nova. De él se dice que es invencible; ninguna bala puede hacerle daño, ninguna espada puede atravesar su piel, ningún fuego quemar su cuerpo. Nadie se atreve a desafiarlo… Nadie salvo los Reckoners, un grupo clandestino que no goza de poderes pero sí de una férrea disciplina, conseguida tras pasarse la vida estudiando el comportamiento de los Épicos con el objetivo de hallar sus puntos débiles y poder así exterminarlos. El joven David Charleston se unirá a ellos con el fin de vengar la muerte de su padre a manos de Steelheart. Los Reckoners quieren venganza, y el chico tiene una cualidad que le distingue del resto: sabe que el Épico no es invencible. David es el único que ha visto sangrar a Steelheart.

Efectivamente. Superhéroes. Bueno, más que superhéroes, tíos con poderes extraordinarios. De hecho, el tal Steelheart, que va con capa, es superfuerte, invulnerable y lanza rayos de energía, es un “homenaje” muy claro a Superman, y como él, tantos otros que están desperdigados por la novela.

La diferencia entre este libro y los comics habituales es que, en este caso, todos los Épicos son supervillanos. No existen los héroes, aquí el poder corrompe, y como dice el texto, se reparten el mundo como auténticos tiranos. En el libro explican un poco el por qué ocurre esto, de hecho, hay una facción que aún espera la llegada de Épicos Heróicos, pero mientras, los vemos cometer atrocidad tras atrocidad sin una pizca de remordimiento.

Sólo los Reckoners se oponen a estos, pero es muy difícil luchar contra los épicos, puesto que, aunque todos tienen una debilidad, es muy difícil averiguarla, ya que obviamente guardan celosamente el secreto. Y no, no hablamos de kriptonita, hablamos de cosas del estilo a que un épico sólo puede morir si le atacan un número determinado de personas a la vez, o si le ataca una persona con justo 37 años. Vamos, casi imposible de descubrir, salvo por pura suerte.

Pues el librito de marras, pese a su sencillez, me ha enganchado de mala manera. Me lo he pegado del tirón, en apenas dos día, en los que he ido conociendo a los Reckoners, cada uno de ellos con sus propias particularidades, desde el excéntrico Cody, al creyente Abraham, o el misterioso Profesor.

La novela es trepidante, una aventura constante, salpicada de acción, al estilo comiquero, pero aún así, tiene algún que otro giro de guión de esos que te dejan con la boca abierta.

Si te gustan los superhéroes, aunque estos sean un poco particulares, probablemente te guste el libro. De hecho, hace que me pregunte por qué no es un género que se estile más, dada la fama actual de los supers (sólo conozco la genial Mundo de Dioses, de Rafael Marín, y alguna novela adaptando eventos Marvel)

Por mi parte, esperaré con ansia al segundo, que se quedó con un cliffhanger bastante potentillo.

¡Nos vemos!


14 feb. 2014

Retocando el Reino de la Sombra

Este fin de semana jugamos la tercera sesión utilizando el sistema de juego del Reino de las Sombras, y me gustaría hacer algunos comentarios sobre el mismo.

A ver, primero que nada, el sistema me gusta bastante. Considero que, partiendo del D20, es una mejoría en casi todas las áreas con respecto a otros juegos, como podría ser el D&D o el Pathfinder.

Principalmente, porque, aunque como ya digo, la base es la misma, corrije algunas de las cosas que a mí me matan de estos juegos, como puede ser el tema de los ataques de oportunidad, de los chorromil ataques por personaje a niveles altos, del encorsetamiento de las clases o de la horripilante y estúpida magia vanciana.

Aquí, los personajes se hacen por puntos, y aunque te vienen unas plantillas para acelerar la creación de personaje, nada te impide ser un guerrero/mago, o un ladrón con sortilegios de clérigo. Si quieres tener un guerrero con buen carisma, puedes, ya que no hay una clase que te obligue a poner las mejores características en X cosas si quieres hacer un combo molón.

¿Se puede munchkinear? Por supuesto. De hecho, nuestro enano se ha hecho un combo que es casi demoledor, es una tanqueta humana (enana, mejor dicho XD) que resiste todo y parte todo por la mitad. Es el precio que te da la libertad, que se te puede desmadrar en un segundo, pero nada que un poco de sentido común no pueda arreglar.

Pero el principal motivo de que, a medida que avanzaban las partidas, haya ido arrugando el morro hasta la última, en la que ya ha sido una auténtica mierda, es lo mal equilibrada que está la relación daño causado / armadura.

Es decir, partimos de una idea buena: las armaduras reducen el daño, y una buena hostia puede causarte una Herida Grave que te deje hecho polvo. Hasta ahí, perfecto.

Pero algo me empezó a mosquear cuando leía el manual y veo que, la mayoría de las armas oscilan en un daño entre 1d4 y 1d8, y las armaduras normalitas cubren 3 o 4 puntos de daño.

Es decir, que por norma general, o vas con espadones y martillazos, o las heridas suelen ser de un par de puntos de daño, lo cual hace los combates absolutamente ETERNOS. Y lo peor no es eso, sino que, con una tendencia preocupante al TIC TAC BOOM o la patata calient: Esto es… ataque, ataque, ataque inútil, hasta que salta el crítico y a alguien le explota en la cara.

Así que me he visto con tres sesiones en las que, el enano apenas ha sido tocado, en las que he metido personajes tipo asesino que nada mas le han hecho cosquillas, pero acojonado porque como meta a un tipo tocho me revienta al resto de personajes en menos de lo que canta un gallo.

Pues esto nos ha llevado, en consenso al grupo a tratar de pergeñar alguna regla de la casa. Ya había visto en el foro del juego que algún jugador proponía utilizar las armas del Conan D20, que hacen daños un poco mayores.

Nosotros hemos optado por subir 2 puntos de daño fijo en todas las armas, y subir esos mismos 2 puntos en el Umbral de Herida Grave, pero manteniendo los puntos de golpe. Y además, nos estamos planteando cambiar los daños de dado único en multidado, es decir, en lugar de hacer 1d8, hacer 2d4. Esto hace que, un ataque con espada larga, como mínimo te hace 4 puntos de daño, lo cual para la mayoría de las armaduras, son algunos puntos, y un máximo de diez, lo cual dañaría hasta al enano tanqueta.

También estoy barajando la regla del Conan D20 del daño mínimo, es decir, que cualquier ataque exitoso cause al menos 1 punto de vida.

Espero que con esto no se nos quede muy letal, pero seguro que agiliza los combates, que el otro día era francamente ridículo…

10 feb. 2014

El Yermo, de Sergi Llauger

¡Saludos!

Hoy voy a hacer una reseñilla literaria de las mías. En este caso, de la novela El Yermo, de Sergi Llauger, publicada por Minotauro. Os copio el texto de contraportada:

“Bienvenidos a la Gran Bretaña del futuro: un mundo postapocalíptico donde ya no hay lugar para la vida tal y como la conocemos.
Los pocos supervivientes que quedan subsisten sin apenas recursos, la mayoría en asentamientos reconstruidos con los restos de la civilización, y regidos por la ley del más fuerte, la barbarie y el miedo.
Adam y Caleb, dos hermanos huérfanos que viven aislados en la frontera con la Zona Prohibida, emprenderán un viaje épico para seguir los pasos de su padre, desaparecido años atrás, el cual parecía poseer el secreto para cambiar el mundo.”

Teniendo en cuenta lo mucho que me gusta el género postapocalíptico, lo cierto es que el autor lo tenía bastante fácil conmigo, ya que en este tipo de novelas, así como en las de temática zombi, no suelo ser demasiado exigente, de modo que, con que fuera una novela normalucha que me entretuviera, me iba a quedar tranquilo.

Por suerte, éste no ha sido el caso, y Llauger ha escrito un señor libro, que me ha mantenido enganchado básicamente hasta que me lo he terminado, apenas en dos-tres días. Me ha gustado mucho el estilo de escritura del autor, sobre todo la capacidad de mostrar las emociones de los protagonistas sin caer en la “sensiblería" más típica.

Hay un par de escenas en el libro, en especial las partes con la entrañable pareja de ancianos italianos, los Belicci, y con Hannah, que consigue tocarte un punto la fibra sensible, y que refleja muy bien el estado de ánimo del protagonista. También son muy, muy destacables los momentos de tensión, sobre todo en las primeras apariciones de los Nocturnos, que son pasajes ciertamente angustiosos.

En general, noté dos partes muy diferenciadas en la novela:

Una primera parte en la que se nos muestra esa Inglaterra devastada del futuro, donde sobrevivir está al alcance de muy pocos y donde uno de los mayores peligros es la propia mezquindad humana.
Y una segunda parte, en la somos partícipes de un dificultoso viaje en el que el protagonista se ve metido a la fuerza.

En mi caso, me ha gustado bastante más la primera parte de la novela. Es el “postapocalípsis” más clásico, con los refugios humanos, la lucha por la supervivencia, el temor a los períodos de oscuridad. Como ya digo, en esta parte del libro, Llauger tiene capítulos realmente memorables (por ejemplo ese Día de la Carne, o la primera vez que Adam entra en los túneles de Metro), y me lo pasé como un enano. Partiendo de una base más típica, puesto que lo que ocurre son más o menos tópicos del género, pero el autor les da un toque que los hace muy disfrutables.

La segunda parte cambia un poco de tercio, en cuanto Adam se aleja de las ruinas de Londres, y se desvanece la amenaza de los Nocturnos, para ir revelándonos poco a poco la trama y sobre todo, la importancia que tiene el padre de los protagonistas en todo este jaleo.

Sin ser mala en absoluto, no me ha gustado tanto cómo la primera mitad del libro, no por la calidad de la novela, sino porque el tono de la misma cambia. Aún así, sigue manteniendo un ritmo trepidante y las revelaciones se van sucediendo sin descanso, haciendo que las páginas vuelen.

Creo que las partes positivas de la novela son, sobre todo, la capacidad del autor para meternos en ese mundo postapocalíptico, con capacidad descriptiva excelente y momentos de pura tensión, así como unos muy buenos personajes, destacando por encima de todos, a mi parecer, el albino Efraím, del que vamos viendo su evolución a lo largo de la novela.

Si algún defecto tuviera que ponerle al Yermo es que, su parte final me pareció demasiado edulcorada, sobre todo para lo que prometía al principio. Hay algunas cositas que me parecieron demasiada “casualidad”, aunque no me extiendo en esto ya que no soy amante de los spoilers.

Aún así, muy recomendable, tanto si eres fan del género como si simplemente quieres pasar un buen rato de buena literatura.

Mi nota: 8/10

26 ene. 2014

El Reino de la Sombra AP2: El largo viaje hacia el sur

Tras varios días recuperándose de sus heridas y estudiando los antiguos secretos de la Biblioteca de Xanor, el mago Kaledor encontró ciertas referencias que hablaban de una extraña enfermedad que tornaba a las víctimas en estatuas de obsidiana, así como de un antiquísimo Rey Hechicero del misterioso país de Nemkhet que utilizaba una Joya para acabar con sus enemigos, a la que se llamó el Corazón de Obsidiana. Siendo esa su única pista, ofreció gran parte de su tesoro personal a nuestros héroes para que lo acompañaran hacia el sur, hacia el continente de Har Addah, en busca de dicha joya.

Seguían sin tener noticias de Maya. La elfa oscura había desaparecido de las ruinas, y nadie la había vuelto a ver. Acostumbrados como estaban a sus idas y venidas, ninguno  se extrañó de su ausencia, así que tras preparar sus pertrechos, partieron hacia el sur.

El viaje fue largo y aburrido, meses en la larga balandra del capitán Harlan, un curtido marinero de pocas palabras, pero por fin, alcanzaron el continente del sur. El barco entró en el puerto de Punta Arena, el principal centro comercial entre ambos continentes, lleno de barcos de diversas naciones y cuyo puerto estaba hasta rebosar de gente, quedándose extrañado ante la presencia de varios barcos de guerra de Tyrea, una nación conocida por sus creencias fanáticas y racistas.

Cuando pusieron pie a tierra, descubrieron que Tyrea había empezado una ofensiva de conquista sobre Nemkhet, conquistando Punta Arena y Madina an Nur, que era el primer destino de la compañía. Siendo casi en su totalidad, miembros de razas no humanas, no hace falta decir que el grupo no estaba muy contento con la situación actual en Punta Arena.

Por consejo de Kaledor, se dirigieron hacia una de las posadas de la ciudad, el Ancla y el Arpón, esquivando a la multitud que se agolpaba en los muelles. Antarius notó como una mano palpaba sus bolsas, y rápido como una centella, atrapó la mano del ladrón, un pilluelo desastrado que trataba de sobrevivir en la ciudad junto varios niños más.

Fyrian se acuclilló  delante del chico, y ante la sorpresa de todos, le dio diez monedas de plata, lo cual hizo que le pilluelo pusiera los ojos como platos, esbozara una sonrisa de oreja a oreja, y saliera corriendo. No podían saberlo, pero ese gesto acababa de garantizarles inmunidad con los cortabolsas de la ciudad.
Por fin, Kaledor apareció y les dijo que había encontrado una caravana que partía el día anterior hacia Madina an Nur. Estaba compuesta por unos quince camellos cargados de bártulos, una decena de porteadores y conductores, y algunos guardias. Telkar, un amable shendio de oronda figura era el dueño de la mercancía, acompañado por un local, un nemkheti llamado Raib.

El viaje fue difícil, sobre todo por el calor que hacía, a pesar de que trataban de viajar en las horas con la temperatura más baja, pero aún así, era un avance lento entre las dunas. De repente, un revuelo en la parte delantera de la caravana llamó la atención de los héroes.

De la arena surgieron unos humanoides reptilianos vestidos con armas y armaduras primitivas, que se lanzaron siseando contra los miembros de la caravana. Pronto comenzaron las hostilidades, pero sin duda el calor y la dureza del viaje habían mermado las capacidades de los miembros del grupo.
Itharyel lanzaba flecha tras flecha a los hombres serpientes sin mucho éxito, y Antarius usaba su magia contra los asaltantes. En el otro flanco, Relikki se veía sorprendido por la capacidad que tenían los reptiles de expulsar una nube cegadora, y fue derribado. Sólo Fyrian aguantaba el tipo aunque sus armas parecían ser débiles contra la armadura escamosa de los enemigos.

Uno de los hombres lagarto lanzó una estocada que pilló al mago con la guardia baja y lo dejó en el suelo, inconsciente y agonizando. Tras un intercambio de golpes, Itharyel sufrió el mismo destino.
El combate se alargó, pero poco a poco la balanza pareció decantarse hacia el lado de la compañía. Raib se reveló como alguna especie de clérigo que curó al arquero y al hechicero, y por fin, tanto Fyrian como el guerrero enano finalizaron el combate, haciendo huir a los lagartos restantes. Magullados, continuaron el camino hacia la ciudad.

Antes de llegar, una patrulla de Templarios del Alba, los soldados pertenecientes a Tyrea, salieron a su encuentro liderados por un tal Soren que parecía menos radical que el resto de compatriotas. No sólo los escoltó hasta la ciudad sino que les dio un par de consejos sobre la misma que pronto se encargaron de ignorar.

Se establecieron en el Áspid, una posada recomendada por Soren en pleno  zoco, y se dispersaron para buscar información sobre el Corazón de Obsidiana mientras Kaledor trataba de encontrar a un aliado que tenía en la ciudad.

Sus pesquisas llamaron la atención de una hermosa muchacha con una lágrima circular tatuada en la mejilla, que los abordó en medio de la calle. Les dijo que podía darles información sobre lo que buscaban, pero en ese preciso momento se percató de que un grupo de templarios venía a por ella.

- ¡Por favor, ayudadme! - susurró a Fyrian, que notó como su corazón y su entrepierna quedaba estremecida por la belleza de la dama.

Esta entró en un edificio,  un establecimiento de herbolaria, seguida por los templarios, seguidos a su vez por el grupo. Al entrar, vieron al viejo dueño de la tienda desangrándose por un tajo en la garganta, y al escuchar ruido, salieron por la puerta de atrás a un patio interior.

Allí, los tres templarios habían acorralado a la muchacha, que se defendía como un gato panza arriba con una daga curva. En el forcejeo, el velo se le había desgarrado, revelando la belleza exótica de su rostro. Fyrian el Intrépido, haciendo honor a su nombre, utilizó su látigo para columpiarse en una viga e interponerse entre la mujer y los templarios, creando la distracción perfecta para que Antarius usara su poder arcano, durmiendo a los enemigos mágicamente.

La muchacha, de nombre Kynthia, los apremió a marcharse de allí antes de que llegaran más templarios, y comenzó a guiarlos hacia las Madrigueras, la zona de arrabales de Madina an Nur. Obviamente, los héroes aguzaron la vista temiendo un posible ataque.

Kynthia les contó que su padre tenía contactos entre los sabios y políticos que habían tenido que esconderse de los tyreanos, y que podría ayudarlos, de forma que los llevó hasta él. Entraron en una casa atestada de torvos guerreros de miradas aguileñas, que aferraban sus cuchillos con gesto seguro. Al fondo, sentado en un sitial, abanicado por dos mujeres con hojas de palmera se hallaba el padre de Kynthia, Kalam Mekhar, líder del clan Mekhar.

Tras una tensa charla, éste les dijo a los héroes que antes de confiar en ellos tenían que cumplir una misión. Tenían que ir a una posada llamada el Ankh Rojo y preguntar por Shylaz. Éste hombre les daría algo que tenían que traerle de nuevo.

Al llegar a la posada, fueron conducidos al piso de arriba, donde les esperaba Shylaz, pero antes de que pudieran hacer nada, fueron atacados. La puerta se abrió de una patada y entraron dos enormes logatyr, una raza de la que se dice que por sus venas corre sangre de gigante, acompañados por tres guerreros y un líder templario.

El muro defensivo que habían creado Relikki y Fyrian se tambaleó cuando el capitán templario extendió un dedo y lanzó un hechizo de miedo sobre el enano (que pifió la tirada de salvación de voluntad) y huyó asustado a esconderse debajo de la mesa. Eso hizo que uno de los semi gigantes se abalanzara sobre el elfo y le lanzara un golpe atroz con su maza que casi acaba con su vida. Nuevamente la aparición de Antarius Dorozan se antojó fundamental cuando lanzó diversos hechizos de dormir que fueron haciendo caer a los enemigos. Así, aunque era un combate duro, poco a poco consiguieron tomar las riendas de la batalla.

Cuando el capitán enemigo vio que se giraban las tornas, hizo un gesto con la mano, y un globo de oscuridad cayó en la habitación. Justo en ese momento, Itharyel notó movimiento a su lado, y aunque fue capaz de sujetar al misterioso enemigo, al final no pudo evitar que secuestraran a Xylaz.


¿Qué ocurrirá ahora en las exóticas y misteriosas tierras de Nemkhet?