10 sept. 2009

Ríos de Tinta 10: El Arco de Plata

¡Saludos a los Viajeros!

Uno de los autores que más me ha impresionado en los últimos meses, y al que le he dedicado algunas reseñas, es al británico David Gemmell. Después de lo mucho que me gustaron sus novelas del Ciclo Drenai, me lancé sin pensarlo a por una de sus últimas novelas publicadas en castellano, Arco de Plata, perteneciente a la trilogía Los Guerreros de Troya.
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Antes de leer nada de Gemmell, este libro me había llamado la atención en las estanterías de las librerías, pero pensé: "¿Otra novela más de Troya? ¡Ni de coña!. Pero como sus anteriores libros me habían gustado tanto, y desafortunadamente no podré leer nada nuevo de él puesto que ya ha fallecido, le dí una oportunidad a los troyanos.

Hoy en día, quien más quien menos conoce la historia de la batalla de Troya. A todos nos suenan esos grandes nombres, Aquiles, Hector, Odiseo... y de cómo el rey Agamenón asaltó la bella ciudad troyana por una afrenta de amor, cuando el hermoso Paris se fugó con Helena, la esposa de Menelao de Esparta.

Bien, pues de entrada,un punto a favor de esta novela es que parte de un punto de vista completamente diferente. En esta novela es Eneas, conocido como Helicaón el Dorado, quien lleva el peso de la historia, y además, nos sitúa en un período de tiempo anterior al asedio en sí. La novela comienza con la presentación de Helicaón, que ayudado por Calcas el Loco, un "ingeniero" algo extravagante, ha fletado la Janto, la nave más grande jamás fabricada.

Y desde ese momento, el autor nos envuelve en una trama de conspiración, donde se van presentando los diversos secundarios, como Argorio, el irritante micénico con el corazón de un héroe, o Gershom, un fugitivo egipcio con un misterio por conocer.

Poco a poco vamos conociendo a Helicaón, que al principio se nos muestra rodeado por un aura de heroicidad, que poco a poco se va diluyendo para mostrar a un hombre. A fin de cuentas, lo que convierte a un hombre en un héroe son sus actos, y es ahí donde Eneas muestra su grandeza.
Escrito con la prosa vigorosa habitual de Gemmell, el libro mantiene un buen ritmo durante toda su extensión ( es bastante gordito...) con buenas escenas de acción y combate con el regusto a la épica clásica. Si tuviera que ponerle un pero al libro es que se nota demasiado que es un "inicio".
Me explico. A medida que iba leyendo, tenía la sensación de que se acercaba un clímax, un punto de inflexión donde la novela iba a "explotar" por así decirlo, pero este momento nunca llega. Hay momentos muy intensos, sí, pero parece que el desenlace será en el siguiente libro.

Así, aunque el libro es ligeramente inferior al Ciclo Drenai, (con Drenai me sentía rodeado de épica, y en este no tengo la misma sensación) es una muy buena novela, y desde que pueda me haré con su segunda parte, El Escudo de Trueno. Bastante recomendable, como todo lo de este autor.

Mi nota: 7,5

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