22 mar. 2012

Vampiro: el Depredador Olvidado

¡Saludos desde el Infinito!


Todos sabemos lo que le ha pasado a los vampiros en los últimos tiempos. Los que hemos sido aficionados al terror, los que hemos disfrutado de la novela de Stoker, y de las conspiraciones entre los clanes de Vampiro el Juego de Rol, hemos asistido petrificados a la conversión del depredador definitivo, de el señor de la noche, en un pelele quinceañero con el peinado chungo, que en lugar de alimentarse de pobre víctimas, se las liga en el instituto.



No voy a hablar de lo espeluznante que me resulta saber que unos libros tan pastelosos como Crepúsculo hayan tenido el éxito que han tenido, sino de que hay novelas por ahí, mucho menos conocidas, que devuelven al vampiro al estatus que tradicionalmente le corresponde.
Y no, no me vale decir que Crepusculo está escrito por una mujer, porque una de estas novelas también lo está, y ni los vampiros brillan con purpurina, ni las mujeres se retuercen de dolor porque su churri inmortal las haya dejado tiradas (si, se nota que los odio verdad?)

La primera serie que quiero recomendar es la escrita por David Wellington. Por ahora, me he leído tres novelas: 13 Balas, 99 Ataudes y Vampiro Zero. Sé que ha sacado otro más, que se llama 23 horas, y en este año se publica 32 Colmillos.



Según el trasfondo de estas novelas, los vampiros se extinguieron en los años 80, cuando un famoso agente del FBI, Arkeley acabó con el último de ellos, aunque casi pierde la vida en el proceso. Cuando la agente federal Laura Caxton, avisa al FBI por un extraño caso en mitad de la noche, es Arkeley quien llega, pues reconoce la pauta: un vampiro está cazando en la zona.




En estas novelas los vampiros son presentados como las bestias depredadoras que se presuponen que son. Nada de nobles del este bien vestidos y de modales impecables. Bestias grandes, pálidas y de orejas de murciélago, con la boca repleta de aguzados colmillos, y una fuerza brutal. De hecho, durante las novelas, los vampiros muestran varias veces su potencia y velocidad, moviéndose hiperrápido, levantando y lanzando coches, etc.


Vamos, que aquí, lo que viene siendo romanticismo el justo. Podría decirse que son novelas de acción, en la que los protagonistas son ampliamente superados, y tienen que usar su ingenio y ser muy cuidadosos, para no ser despedazados en el acto.




Obviamente, la trama se va complicando novela a novela, apareciendo otros vampiros, y con ciertos giros de la trama un tanto inesperados… pero no cuento nada, mejor los leéis.
Sin ser una maravilla, entretienen que da gusto.









Y la segunda, es la escrita por Laurell K. Hamilton, que es un ejemplo claro de cómo debe escribirse una serie de novelas protagonizadas por una mujer, sin que mueras por sobredosis de azúcar.
La serie de Anita Blake, que así se llama nuestra protagonista, va en la actualidad por el volumen 21, lo cual quiere decir que es una franquicia en toda regla, al estilo de mis amados libros sobre Harry Dresden.


En ella, nos encontramos a Anita, una “reanimadora” que trabaja en la cálida ciudad de San Luis. Tras el nombre de “reanimadora” nos encontramos a una nigromante, capaz de levantar muertos, y que cobra por ello. Vamos, si hay un problema con una herencia, nada mejor que levantar al muerto, y que él mismo aclare el entuerto.


Pero todo se complica con la aparición de los vampiros, que son conocidos por la humanidad, y que en Estados Unidos, son reconocidos y aceptados, siempre entre comillas claro. Sacerdotes vodun, magia negra, vampiros con milenios de antigüedad, y una sexualidad latente y sin tapujos tratada como tiene que ser, desde el punto de vista adulto.


Sinceramente, me leí el primer libro, Placeres Prohibidos, en un solo día, y ya estoy por la mitad del segundo, Cadáver Alegre. Y me ha encantado. Anita es un personaje estilo Dresden. Irónica, bocazas y con unos cojones de acero inoxidable, que le hacen tener que soltar siempre la última palabra, en la peor situación posible, aunque en el fondo, esté acojonadísima.


Y no se corta un pelo en sangre y casquería. De hecho en el segundo libro, Anita, que colabora con la policía de cuando en cuando (anda, como Dresden!) se encuentra con el cadáver de un niño pequeño, cuyo abdomen ha sido abierto a garrazos, y con los intestinos y tal… vamos que describe todo con pelos y señales.


Por supuesto, la presencia vampirica de turno, y que presiento que se convertirá a la voz de ya en el interés romántico de Blake, Jean Claude, un vampiro antiguo y poderoso, que por obra y gracia de Dios (y algunas metidas de zarpas de Anita claro) se convierte en el Señor Vampiro de San Luis.
Aquí los vampiros que han salido, dan bastante miedo. Capaces de dominar a una persona prácticamente al instante, fuertes rápidos, y algunos, hasta con poderes mágicos. No te gustaría encontrarte con ninguno, la verdad.



En definitiva muy recomendables por ahora.


Así que ya sabéis, si os gustan los vampiros, y clavais estacas en los libros de Crepúsculo, echadle un ojo a estas novelas. Seguro que por lo menos, os entretienen un rato, y devuelven a nuestro depredador al lugar del que nunca debió irse!





¡Ah y que no se me olvide!








4 comentarios:

Avatar dijo...

Bueno, que sepas que, animado por esta entrada, me he comprado el de 13 Balas. En breve lo empiezo. No sabes las ganas que tengo de leer una novela de vampiros que me guste :)

Ya te contaré :p

Alsharak dijo...

El problema es que, han hecho tanta mierda con los vampiros en los últimos tiempos que, novelas como esta, sin ser tampoco una pasada, las agradece uno.

Ya con que los vampiros, ni liguen en institutos ni brillen casi que me conformo... Y ya si destrozan cuellos a dentelladas, como que entro en extasis!

A ver que te parece!

Avatar dijo...

XD XD XD Te mantengo informado :)

YerayNG López Monzón dijo...

Buenas, me alegro ver que has vuelto a las andadas con el blog, si bien me he enterado bastante tarde. Buena entrada esta, ya habia oido hablar de Anita Blake, la cual me llama la atencion, si bien desconocia 13 balas. Los pongo en la lista de posibles lecturas.